Historia y cultura
La Llegada del Tabaco al Imperio Otomano
La historia de la entrada del tabaco en territorio otomano a comienzos del siglo XVII, las severas prohibiciones de Murad IV y la transformación desde la prohibición hasta convertirse en ingresó estatal.
El tabaco, poco después de su traslado desde el continente americano a Europa, llegó a los puertos otomanos a comienzos mismo de los años 1600, a través de comerciantes y marinos ingleses y venecianos. La nueva planta fue presentada al principio por algunos médicos como remedio para ciertos males; en las ciudades otomanas, donde ya era fuerte la cultura de los cafés, se adoptó rápidamente como sustancia de placer y comenzó a fumarse en largas pipas de caña (chibuk).
Los Años de Prohibición
Esta rápida difusión del tabaco trajo consigo también el rechazo. Además de los debates religiosos, los incendios, el mayor temor de la Estambul de madera, fueron el argumento más poderoso contra el tabaco. El período de Murad IV es el punto culminante de este rechazo: tras el gran incendio de Estambul de 1633, el sultán prohibió el tabaco de manera terminante. Según las fuentes de la época, la prohibición se aplicó con extraordinaria dureza; se cuenta que el propio sultán se disfrazaba para inspeccionar los cafés, y quienes desafiaban la prohibición se enfrentaban a castigos que llegaban hasta la pena de muerte.
Sin embargo, la prohibición, en lugar de eliminar el consumo de tabaco, lo empujó a la clandestinidad. El célebre erudito de la época, Katip Çelebi, señalo en sus escritos sobre el debate del tabaco que las prohibiciones no hacían sino avivar aun más la curiosidad, una observación de economía del comportamiento que se adelanto siglos a su tiempo.
De la Prohibición al Ingreso Fiscal
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